Al analizar el papel desempeñado por la educación formal en la transmisión integracional de las desigualdades sociales consistió en que la expansión experimentada por el sistema escolar durante la década de los sesenta, no favoreció significativamente la movilidad social integracional.
Egreso del sistema escolar
Al realizar el estudio, se carecía de cálculos confiables en relación con el número de individuos que durante la década de los sesenta se graduó o abandonó el sistema escolar mexicano. Por lo que se desarrolló un procedimiento matemático que permitió hacer cálculos de aquellas tasas de transición que resultaran compatibles con información de carácter demográfico.
Incorporación del egreso escolar a la PEA
En este apartado se describe de forma detallada el procedimiento que se empleó para calcular el número y la composición de los egresados del sistema escolar que se incorporaron a la población económicamente activa (PEA) durante la década de los sesenta.
Efectos de la expansión escolar en el mercado de trabajo (1960-1970)
El coeficiente de participación de la población de 12 años y más, en la población económicamente activa, disminuyó de 51.1 a 43.6% entre 1960 y 1970. Esto se intensificó en las cohortes más jóvenes y en las más avanzadas, en las menores de 25 y mayores de 52 años de edad.
Así mismo se detectó que a mayores niveles de pobreza correspondieron disminuciones más pronunciadas en las tasas de participación en la PEA.
Las enseñanzas de nivel posprimario, a las cuales corresponden principalmente las cohortes mencionadas, se expandieron durante la década de los sesenta con mayor rapidez en las regiones más desarrolladas. Si la expansión escolar constituyera la única explicación a este fenómeno, las tasas de participación se habrían abatido fundamentalmente en tales regiones. Lo que ocurrió fue lo contrario. Las variaciones observadas en las tasas de participación podrían interpretarse también como indicativas de la escasez de oportunidades de trabajo.
El índice de desempleo
Coeficientes de desempleo abierto se incrementó en más de 100%, al pasar de 1.62 a 3.74% de la población económicamente activa. El censo de 1970 muestra que de quienes carecían de empleo, alcanzaron por lo menos seis años de escolaridad. Esto índica que ya se está generando en México lo que ha dado en llamarse “desempleo ilustrado”.
Perfil educativo de la fuerza de trabajo
Quienes se incorporaron a la población económicamente activa durante la década obtuvieron, en promedio, una escolaridad superior a la de quienes se retiraron o murieren durante ese periodo. El promedio de escolarizada de la fuerza de trabajo pasó de 2.8 a 3.6 grados entre 1960 y 1970.
Parece adecuado suponer que, al menos en algunas ramas de la economía, se pudo haber mejorado la potencialidad productiva de la fuerza de trabajo como consecuencia de la elevación de su nivel promedio de escolaridad.
Egreso escolar y movilidad social
Durante la década de los sesenta se manifestó en el país una tendencia hacia el mejoramiento general de los niveles de instrucción de los recursos humanos, puesto que los estratos de la población económicamente activa que cuentan con mayores niveles de escolaridad crecieron más rápidamente que los demás.
Se considera que las tendencias hacia una escolarización creciente de la fuerza de trabajo serían compatibles con la función que se atribuye al sistema escolar como agente de la movilidad social, si todos los egresados de dicho sistema tuviesen efectivamente las mismas posibilidades de percibir ingresos adicionales proporcionales a los costos marginales incurridos al adquirir su educación.
En el cuadro III.3, que aparece en el texto, se aprecia que no todos los egresados del sistema educativo tuvieran las mismas probabilidades de ingresar a la población económicamente activa.
La distribución del egreso escolar, según sus grados de instrucción, es muy distinta de la de quienes ingresaron a la población económicamente activa.
Los individuos con reducidos niveles de escolaridad reúnen dos características importantes: proceden de las clases sociales más desfavorecidas y son las más numerosas. Entonces, si las oportunidades escolares que recibieron les resultaron poco relevantes en el mercado de trabajo, el sistema escolar no funcionó eficientemente para ellos como un elemento facilitador de la movilidad social intergeneracional.
Efectos de la expansión escolar en la distribución del ingreso
Crecimiento del ingreso promedio de la PEA en los distintos estratos educativos
En el capítulo III.9 se aprecia que sólo los individuos comprendidos dentro del estrato correspondiente a la enseñanza superior incrementaron su ingreso promedio a una velocidad más rápida que la del promedio general.
Cambios en la distribución de la PEA en torno al ingreso promedio general, y el ingreso promedio
En el cuadro III.10 aparecen las proporciones de la PEA en cada estrato escolar, que en 1960 y 1970 percibían: ingresos inferiores al promedio nacional, ingresos comprendidos entre el promedio y el doble del promedio, ingresos comprendidos entre el doble y el cuádruple del promedio, e ingresos superiores al cuádruple del mismo.
En dicho cuadro se aprecian con facilidad:
Las proporciones de los estratos I,II y V que perciben ingresos inferiores al promedio nacional permanecieron prácticamente constante a lo largo de la década. En cambio en los estratos III y IV dichas proporciones aumentaron significativamente.
Mientras que las proporciones de los integrantes de los estratos I, II, que perciben ingresos superiores al cuádruple del promedio de la población económicamente activa disminuyeron durante la década.
Cambios en la distribución de la PEA en torno al ingreso promedio de cada categoría
Al observar el cuadro III.11, se advierte que en los tres primeros estratos las proporciones representadas por los individuos que perciben ingresos inferiores al promedio de cada categoría tendieron al descenso. En los estratos IV y V sucedió lo contrario.
Cambios en los coeficientes de concentración del ingreso
En 1960 el ingreso estaba más concentrado en las categorías escolares inferiores y el 1970 ocurrió lo contrario.
Relaciones entre la absorción del egreso escolar y la distribución del ingreso: esquema interpretativo
Debe recordarse que las relaciones existentes entre los ingresos promedio de los integrantes de todas las categorías escolares que preceden a la enseñanza superior, y el ingreso promedio de la población económicamente activa, disminuyeron durante la década. Esta disminución fue prácticamente imperceptible en el caso de los estratos I y II y muy importante en los estratos III y IV.
El hecho de que el ingreso relativo de los integrantes de los estratos escolares inferiores haya permanecido prácticamente constante durante la década, debe atribuirse, seguramente, a las políticas de protección del salario mínimo.
Mediante las políticas mencionadas, se pudo haber desalentado la propensión a ofrecer plazas laborales a personas pertenecientes a estas categorías educativas. Es posible que, a través del tiempo, los empleadores hayan tendido a ofrecer a individuos con más escolaridad algunas oportunidades de trabajo, semejantes a las que hasta entonces habían aprovechado las personas con menores niveles de instrucción.
En el texto se dice que si de alguna manera se lograra eliminar el abandono del sistema escolar que ocurre con anterioridad al sexto grado de primeria, los nuevos egresados del nivel primario encontrarían, al tratar de incorporarse al mercado de trabajo, dificultades semejantes a las que tienen ahora quienes tratan de hacerlo con menores niveles de instrucción.
En el caso de los estratos escolares inferiores, los empleadores son forzados mantener constante el precio relativo de la fuerza de trabajo, a pesar de la abundancia de dicho factor. Por tanto, ellos deciden desplazar la demanda hacia mano de obra mejor cualificada, la cual, en los términos aquí utilizados, corresponde a las categorías III y IV.
Esto sería responsable del comportamiento observado en el ingreso de los individuos pertenecientes a las categorías escolares III y IV, pues, algunos de estos individuos estarían desempeñando en los mercados de trabajo funciones y percibiendo remuneraciones que antes habían correspondido al personal de las categorías educativas inferiores.
Que los ingresos de los individuos pertenecientes a cada una de las categorías educativas consideradas se encuentren estratificados se debería a que hayan obtenido mayores niveles de escolaridad, le educación de calidad y la más acorde con las necesidades del mercado de trabajo, dispongan también de mayor capacidad para mejorar su productividad o por lo menos sus respectivos ingresos.
Si a través del tiempo los integrantes de las categorías educativas inferiores están siendo sustituidos por los de las intermedias, puede suponerse que, los individuos con menos calificación están siendo remplazados por los más cualificados.
Se ha llegado reiteradamente a la conclusión de que la posición social de la familia de cada individuo determina, a través de diversos mecanismos, sus oportunidades de educarse, sus posibilidades de aprender, de tener acceso a un establecimiento escolar de mayor prestigio.
Conclusiones
Existe un desequilibrio evidente entre la estructura del sistema escolar y la de los mercados de trabajo, que causa el desaprovechamiento de la mayor parte de los recursos humanos del país y el deterioro del precio de mercado de mano de obra con enseñanza media.
El poder diferencial con que acuden a los mercados de trabajo quienes tienen también el poder necesario para aprovechar las oportunidades educativas más prestigiadas.
No es probable que el desequilibrio mencionado se corrija sustancialmente si solo se mejoran las tasas de retención del sistema escolar, mientras que a los factores determinantes de la demanda y del trabajo y el acceso a las oportunidades educativas se sigan comportando como lo han hecho hasta ahora.
Si sólo se logra dicha mejoría, tendrá a ocurrir lo siguiente: Se seguirá manteniendo constante el ingreso relativo de quienes adquieren poca escolaridad; los nuevos egresados de la enseñanza media recibirán aproximadamente ingresos que con anterioridad habían correspondido a quienes obtuvieron menores niveles de instrucción; se iniciaría un deterioro del ingreso relativo de quienes logran acceso al nivel superior de enseñanza y en el futuro, las personas que disfruten de una mejor posición socioeconómica sean también las últimas que, finalmente, resientan las consecuencias de estos procesos.
La política escolar tiene en sí misma una capacidad muy limitada para combatir los problemas de desempleo. Las raíces de estos problemas se encuentran en el comportamiento del sistema económico y en el sistema político que lo rige.
Muñoz, Carlos (1996). Capítulo I: Análisis del papel de la educación formal en la transmisión intergeneracional de las desigualdades sociales: El caso de México(1958-1970). En Origen y Consecuencias de las desigualdades educativas. (pp. 17 - 63). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.
OpiniónComo vimos en el capítulo, la expansión escolar en los sesentas no favoreció la movilidad social intergeneracional. Se detectó además que cuando más pobreza había, existía más población económicamente activa, debido obviamente a que debían trabajar para poder obtener ingresos en sus familias, lo cual les impedía seguir estudiando porque esto generaría un gasto más. También vimos que cuando un individuo alcanzaba más alto nivel de educación más posibilidades tenía de obtener un empleo, porque se consideraba, como hasta ahora, más preparado y capacitado a aquél que había avanzado más en su preparación académica. Lo más importante que se recalca es que los salarios de la población más pobre del país eran más bajos, por lo mismo de que muchos eran analfabetas o sólo tenían estudios de primaria, ye en ocasiones hasta incompleta y debido a la competencia que tuvieron con otros de mejor economía, y por tanto, mejor nivel educativo. Lo que nos indica que el nivel de escolaridad determina en gran parte el tipo de empleo y salario de una persona, por lo que es más conveniente cursar no sólo la educación básica, sino también como mínimo la preparatoria, que es el grado de escolaridad mínimo que se pide hoy en día; sin embargo en el caso de la población pobre no es posible que con su economía reducida le den la oportunidad de estudiar a sus hijos, solo si obtienen una beca que les pueda financiar sus estudios. Por lo que la desigualdad económica que se ha venido dando desde épocas anteriores no ha podido disminuir, porque si bien es cierto que quien estudia más gana mejor, es decir, su trabajo es bien remunerado, también es verdad que muchas familias no toman en cuenta a la educación como una forma de obtener mejor trabajo porque piensan primero en la inversión que tienen que hacer para que sus hijos estudien, además de que no quieren "arriesgar" esta inversión ya que les preocupa que su hijo pueda tardar mucho en conseguir empleo, optando mejor por mandarlos a trabajar desde pequeños aunque reciban un sueldo inferior a lo que merecieran. Este capítulo lo podemos relacionar con la noticia publicada el 14 de septiembre, en el informador.com, (Inequidad y pobreza aumentan rezago educativo), donde nos dice que debido a la pobreza que viven los padres de familia los niños no acuden a la escuela o tienen bajos rendimientos escolares, por lo que solo alcanzan a terminar la educación básica o a dejarla incompleta, lo cual le impide poder aspirar a una carrera universitaria y mucho menos a un empleo bien remunerado, esta noticia en general se puede aplicar a los tres capítulos porque habla de la desventaja en la que se encuentran los más pobres en cuanto a recibir educación de calidad y mejorar sus condiciones de vida, nos dice que se debe promover una mejor educación para las zonas donde hay rezago y apoyar a los alumnos para que alcancen mejores niveles de educación.