martes, 20 de septiembre de 2011

CAPÍTULO I: ANÁLISIS DEL PAPEL DE LA EDUCACIÓN FORMAL EN LA TRANSMISIÓN INTERGENERACIONAL DE LAS DESIGUALDADES SOCIALES: EL CASO DE MÉXICO (1958-1970)

INTRODUCCIÓN:
En este artículo se sistematizan los resultados de investigaciones a la educación formal en la transmisión de las desigualdades sociales en México, abarcando los periodos de los sexenios de Adolfo López Mateos (1958-1964) y Gustavo Díaz Ordaz (1964-1970), periodo de ejecución del Plan de Once Años para la Expansión y el Mejoramiento de la Educación Primaria.
EXPANSIÓN DEL SISTEMA ESCOLAR, EFICIENCIA INTERNA, FINANCIAMIENTO Y PERSPECTIVAS DE CRECIMIENTO:
Demanda potencial de escolaridad
Ésta comprende la población que se encuentra dentro de los grupos de edad que en un sistema educativo plenamente normalizado estarían incluidos en los distintos niveles escolares, la cual en el periodo analizado pasó de 17 173 506 a 26 555 664 individuos (incremento del 56.6%), en todos los niveles educativos ocasionadas por el incremento demográfico del país del 3.43% anual.
Satisfacción de la demanda potencial de escolaridad
La matrícula del sistema escolar también incrementó sustancialmente, datos obtenidos por el censo de 1970 y las estadísticas continuas de la Secretaría de Industria y Comercio indican, aunque con datos divergentes lo siguiente: según el censo, la demanda satisfecha por el sistema escolar ascendió de 5 301 172 individuos en 1958 a 10 806 329 en 1970 disminuyendo la insatisfacción de la demanda potencial de 69.1% a 59.3% en esos 12 años; por su parte las estadísticas continuas reflejan que el coeficiente de satisfacción de la demanda en todos los niveles pasó de 30.9 a 55.4%.
Al utilizar las dos fuentes citadas se observaron discrepancias en la demanda de escolaridad primaria en el total de alumnos inscritos, principalmente en la matrícula del primer grado, debido a que se registraron edades fuera de la “cohorte demográfica” ocasionadas por  repetición o incorporación tardía de los alumnos; aunque de forma general se observó homogeneidad en la demanda entre todas las entidades federativas en el nivel primario, en la enseñanza media se concluyó que el sistema estaba siendo menos capaz de satisfacer la demanda potencial, y en el nivel superior se vio una evolución durante la década de los sesenta a un ritmo paralelo al del segundo ciclo del nivel medio, ya que ambos incrementaron su matrícula en 300% aproximadamente. Finalmente se dedujo que, aunque el sistema de educación se expandió, la población que había permanecido fuera de éste, aumentó en términos absolutos.
Eficiencia interna y configuración del sistema escolar
La repercusión de la educación formal en la movilidad social también está determinada por la eficiencia interna del sistema escolar. Por lo que se analizó que durante los años 1959-1970, la capacidad de retención intracurricular fue alta en la enseñanza normal, mientras en las preparatorias técnicas se mantuvo en niveles insatisfactorios; en los demás niveles educativos mejoró, más en la primaria, donde pasó de 87.7 a 92%.
Los índices de aprobación mejoraron en casi todos los niveles educativos, permaneciendo constantes en el nivel primario y evolucionando en los demás niveles educativos, debido a la favorable evolución de los índices de deserción,  indicando que probablemente la mejoría haya sido por factores externos al sistema escolar.
Aunque por su incidencia sobre la eficacia interna del sistema, es más importante la deserción intercurricular, las estadísticas no permitieron cuantificar el número exacto de individuos que repetían cada grado escolar, fueron los “cohortes escolares aparentes” los que reflejaron que de cada 109 alumnos que iniciaron su educación primaria en 1959, 22.6 terminaron el sexto grado; 11.6 iniciaron la secundaria y 8.5 la terminaron; 4.3 iniciaron la preparatoria y 3.9 la completaron y 3.5 empezaron alguna carrera universitaria en 1970. Así la eficiencia terminal acumulada fue en 1969 de 3.9% hasta el segundo ciclo de la educación media, 1.8% mejor que la generación que se inscribió a primero de primaria 4 años antes.

Financiamiento del sistema escolar


Durante los 12 años la erogación total del país en el sistema escolar se elevó en 1959 de 2 424.2 millones de pesos a precios corrientes y 2 503.4 millones a precios de 1960 para 1970 a la cantidad de 11 956 y 8 469.4 millones respectivamente (incremento del 12.96% como promedio anual). El gasto educativo por habitante pasó de $34.79  $87.45, en precios de 1950.
De los dos sexenios se pudo observar que en el primero (1959-1964) el gasto educativo nacional creció más rápidamente  que durante el segundo (1965-1970), con una erogación del 16.13% y 7.85% respectivamente. En general, el gasto del Gobierno Federal en educación aumentó 5.6 veces; el de los estatales 4.6 veces y el de los particulares 4.9 veces.
En cuanto al financiamiento de las erogaciones, se advierte que en esos 2 sexenios éste dependió sólo en 61.7 y en 67.4% respectivamente de los Ingresos Efectivos Ordinarios de Ley; a pesar de que estos ingresos aumentaron al mismo ritmo los dos sexenios, los gastos de la SEP crecieron a un ritmo inferior del que registraron durante el primero, por lo que estos gasto se incrementaron en 74.3% entre 1965 y 1970 y 165.3% entre 1959 y 1964.

DISTRIBUCIÓN DE LAS OPORTUNIDADES ESCOLARES Y SOCIALES

Introducción

Aquí se analizan las oportunidades educativas generadas a través de la expansión escolar  y sus efectos, así como la escolaridad dependiendo de 2 aspectos: la oportunidad de tener acceso y perseverar en el sistema educativo, y la de tener acceso a los mercados de trabajo.

Pautas de distribución de oportunidades escolares

Con el fin de determinar el grado de equidad en la escolaridad formal de México, se examinan las oportunidades de escolaridad  desde tres criterios:
- Posición social
- Grado de urbanización/ruralización de la comunidad de residencia
- Características de la región sociogeográfica a que pertenece la comunidad

Distribución de las oportunidades escolares entre los estratos sociales

Para detectar la relación entre la posición social de los individuos y los niveles de escolaridad a los que tienen acceso, se utilizó la única investigación de alcance nacional hasta entonces, conocida como Plan de  Once años,  que sólo abarcaba la primaria; ésta registró que 3 057 596 de los 7 867 869 que integran la cohorte de 6 a 14 años estaban fuera de la escuela, de los que 18% lo estaban por razones socioeconómicas.
En las enseñanzas media y superior, sólo se habían hecho investigaciones en determinadas zonas del país por el Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad de  Nuevo León y el Centro de Investigaciones sobre Población de la Universidad de Texas, las cuales comprobaron que el grado de la escolaridad de los padres son factores determinantes de la distribución de oportunidades escolares.
De las investigaciones de Puente Leyva se dedujo que aunque la distribución de oportunidades de cursar la primaria es favorable para los sectores más pobres, la de los demás niveles es desfavorable, lo cual indica que la distribución de oportunidades de educación gratuita o subsidiada no contribuye significativamente a la movilidad social intergeneracional.

Distribución de las oportunidades escolares en las comunidades urbanas y rurales

Para examinar esta distribución se consideran las relaciones entre la demanda y la oferta escolar, se analizan las pirámides escolares y la eficiencia terminal con que operan las escuelas. Según el censo 1970, el coeficiente de satisfacción pasó entre 1958 y 1970 de 74.4 a 88.4% en las comunidades urbanas y de 46.9 a 65.7% en las rurales; sin embargo, según la Secretaría de Industria y Comercio, este coeficiente permaneció constante en las urbanas (73%) y ascendió de forma menos marcada en las rurales pasando de 46.9 a 58.4%. Según la misma fuente la demanda insatisfecha disminuyó en 126.3 y 335.2 miles de niños en las comunidades urbanas y rurales, respectivamente; mientras que el censo registró un aumento en ambas comunidades. En las matrículas totales, las estadísticas continuas indican que creció a 6.55 y 4.95% anual en urbanas y rurales, en el censo, dicha cifra aumento a 5.3 y 4.2%. En la eficiencia terminal del subsistema urbano, en 1970, fue de 55.4% y la del rural sólo el  10.1% de los alumnos que iniciaron su primaria en 1965. Concluyendo que el ritmo de mejoramiento de las escuelas rurales fue más lento, lo que confirma que se vino desatendiendo la población rural no sólo en la demanda potencial, sino en la retención entre los grados escolares.

Distribución de oportunidades escolares en el espacio sociodemográfico del país

Como consecuencia de la política de desarrollo que siguió México durante varias décadas, se han acentuado las diferencias socioeconómicas entre las regiones que lo forman. James Wilkie, para observar si las oportunidades escolares favorecieron la reducción de estas discrepancias realizó una investigación apoyada en indicadores que permitirían ver el grado de modernización de una subregión, los cuales son:
- Coeficientes de analfabetismo simple respecto de la población de 10 años y más
- Grados de escolaridad cursados por la población de 6 años y más
- Satisfacción de la demanda potencial por escolaridad (primaria, media y superior)
- Coeficientes de regularización obtenidos para 1960-1970

Dichos indicadores tanto en 1960 como en 1970 permanecieron correlacionados con los “índices de pobreza” de Wilkie, lo que indicó que en ambas fechas las oportunidades escolares se distribuyeron prioritariamente en las entidades y regiones más avanzadas, es decir que  la política escolar no actuó como un elemento nivelador en los ambientes educativos y económicos de las regiones del país, sino que  reforzó la dinámica de distanciamiento de éstas.
Entre 1960 y 1970 los indicadores perdieron intensidad ya que la distribución fue proporcionalmente más rápida entre las entidades más rezagadas,  porque las autoridades destinaron más recursos como consecuencia del Plan de Once Años, donde la demanda potencial creció más lentamente en las entidades menos desarrolladas. Todo esto permite inferir que los recursos dedicados a la educación son aprovechados por las entidades más avanzadas y sólo hasta el momento en que dichas entidades han alcanzado niveles de desarrollo alto, los recursos empiezan a fluir hacia las más rezagadas.
Como puede analizarse, la primera condición de la escolaridad como influencia favorable en la movilidad inter e intrageneracional, no se cumplió. Por su parte se indaga si la segunda pudo ser o no satisfecha, observando la repercusión de la escolaridad en la posición social de los individuos y el desarrollo regional de México.



Siguiendo los lineamientos establecidos puede suponerse que la escolaridad de los individuos está asociada con sus ingresos. Para verificar esta hipótesis se analizó una encuesta de alcance nacional realizada en 1964-1965 por la Dirección General de Muestreo, así como la investigación de la Secretaria de Industria y Comercio, la encuesta partió de una muestra probabilística, ambas basadas en poblaciones urbanas y rurales. Al analizar los datos de ambos estudios se le dio validez únicamente a los estratos sociales inferiores y medios debido a que la encuesta fue afectada por una considerable falta de respuestas o evasión de información especialmente en  las familias de mayores ingresos, aún con esto se pudo observar una correlación  entre los niveles de escolaridad y los ingresos percibidos, lo que permitió afirmar que la movilidad socio intergeneracional fue en sentido ascendente ya que las poblaciones económicamente activas de cada entidad desempeñaban ocupaciones superiores a las correspondientes a la generación anterior. Esto como consecuencia del llamado “Efecto certificación” el cual es generado por la competencia al entrar al mercado de trabajo, donde los que lo controlan prefieren a quienes poseen una escolaridad, que aquellos que no la tienen.



Ese mismo enfoque fue aplicado para examinar la relación entre escolaridad y desarrollo regional del país. Con el fin de demostrar que las diferencias entre los productos por trabajador  entre las distintas entidades federativas podían ser explicadas estadísticamente por los cambios observados entre las distintas entidades, estudiando la estructura del trabajo, se diseñó un modelo de regresión cuyas variables fueron:
-Productividad por trabajador (P)
-Promedio de años de escolaridad para la fuerza de trabajo de cada estado (S)
-Proporción que representaba el personal técnico directivo y administrativo (T)
-Porcentaje de la fuerza de trabajo de cada estado (N)
Mediante la inclusión de la S se logró explicar 64.16% de la varianza de P, al agregar N, ésta aumentó a 67.4%, confirmando con estas variables lo que datos estadísticos de los análisis anteriores habían obtenido como resultado.


Diseños longitudinales: educación y posición social 

Las conclusiones que tienen mayor relevancia para este tema son las siguientes:

Cuanta más alta sea la escolaridad alcanzada por el individuo, mayores son sus probabilidades de desempeñar un rango superior al de sus padres.
Para distintas ocupaciones de los padres, es diferente el umbral escolar exigido para que los individuos puedan ascender en la escala ocupacional o permanencia del mismo nivel de sus padres,  la educación universitaria es casi un requisito para no perder la posición alcanzada por la generación anterior. La mayor parte de los individuos encuestados permanecieron en la categoría ocupacional de sus padres.
El hecho de que las categorías ocupacionales tiendan a correlacionarse cada vez más estrechamente relacionadas con la escolaridad adquirida así como sus consecuencias en la continua evaluación de la escolaridad necesaria para ascender ocupacionalmente, refleja que el efecto de certificación se fue acentuando progresivamente.
La proporción de individuos que permanecieron en la misma posición social que sus padres puede deberse a:
Que la densidad escolar de la población económicamente activa era cada vez más alta; las posiciones ocupadas que requieren mayores niveles de escolaridad crecieron más rápidamente que las  que requieren menos niveles; la propensión del mercado de trabajo para aceptar nuevos participantes aumento prácticamente en aportación al número de grados escolares que han cursado. En cualquier caso, los efectos que este fenómeno produjo en la movilidad social son los mismos, cada vez se requirió más escolaridad para obtener acceso al mercado de trabajo y para ascender en la escala ocupacional, así mismo no se cumplió que la movilidad socioeconómica fuera eficiente para la mayoría del país, en ese caso sería necesario desarrollar el mercado laboral al mismo ritmo al que se desenvuelven los flujos de la salida del sistema escolar.

Conclusiones

En el artículo anterior fueron presentados los principales datos necesarios para evaluar el desarrollo del sistema escolar del país desde los puntos de vista de su eficiencia con el crecimiento demográfico, su eficiencia interna y externa. De lo anterior conviene subrayar lo siguiente:

1.-  A pesar de los esfuerzos del Gobierno Federal, la expansión del sistema escolar fue insuficiente para absorber a los a los individuos que se incorporaron durante ese lapso.
2.-  La política de expansión escolar no presto suficiente atención a la eficiencia interna del sistema, principalmente a  la deserción de educación primaria en las zonas rurales, en consecuencia la educación siguió teniendo una  forma piramidal
3.-  La eficiencia del sistema y los índices de satisfacción fue más favorable para las comunidades urbanas que para las rurales
4.-  Los coeficientes de la satisfacción de la demanda educación primaria aumento con mayor rapidez, en comunidades rurales que en urbanas, debido a la menor tasa de crecimiento de demanda potencial en la zonas rurales, ocasionado por la migración interna. Siendo las zonas más económicamente avanzadas quienes desarrollaron con mayor intensidad su educación media y superior, por lo tanto las zonas rezagadas tendieron a acercarse a las más avanzadas.
5.-  Lo anterior impidió que la escolaridad actuara eficientemente en lo que concierne a la movilidad social y del equilibrio regional, las políticas de expansión del sistema escolar tampoco prestaron suficiente atención a la eficiencia externa del sistema, puesto que en ellas no favorecieron la movilidad social ni la redistribución del ingreso en México
6.-  Del análisis se dedujo que el desarrollo educativo del país fue el resultado de la interacción de diversos factores, la mayoría de los que dependió,  del sistema de estratificación social, definida fundamentalmente por las estructuras de poder y propiedad en la sociedad.

De acuerdo con una tabla que registra la influencia del sistema de estratificación social en las oportunidades escolares y ocupacionales se demuestra que, a través de una serie de factores, dicho sistema determina la generación de la demanda efectiva de escolaridad, así como la generación de oferta educativa. Se demuestra que la oferta educativa depende de las políticas de expansión y diversificación del sistema educativo, determinadas a su vez por las políticas generales de asignación de recursos del sector público; todo esto es determinado por el tipo de apoyos que recibe de los sectores que se benefician con las decisiones adoptadas. Las políticas de expansión y diversificación del sistema escolar son determinadas por las de expansión y diversificación del mercado de trabajo. Se identificó que las políticas de empleo fueron responsables de que la escolaridad se hubiera devaluado, como consecuencia de que la tasa de incremento de las oportunidades de empleo productivo haya sido distinta de la velocidad de crecimiento de determinados flujos de individuos que abandonaron el sistema escolar. Por todas las razones ya mencionadas el canal de movilidad social intergeneracional, tendió a reproducir desigualdades  con las de la generación anterior, ya que el poder de la escolaridad no actuó de forma eficiente en todos los sectores.




Muñoz, Carlos (1996). Capítulo I: Análisis del papel de la educación formal en la transmisión intergeneracional de las desigualdades sociales: El caso de México(1958-1970). En Origen y Consecuencias de las desigualdades educativas. (pp.17-63). México, D.F.: Fondo de Cultura Económica.

OPINIÓN

De a cuerdo al capítulo anterior, la demanda potencial de escolaridad es aquella que indica el número de alumnos que deberían estar incluidos en un plantel educativo, es decir, la población que tiene la edad para estar estudiando un determinado grado escolar, lo que indica, como vimos en clase, el número de individuos que necesita recibir educación; de acuerdo a esto, el libro indica que el México dicha demanda no ha podido ser satisfecha como se planeaba, ya que, como vimos en clase, la matrícula que ofertan las escuelas es menor a la de alumnos que habitan un lugar determinado, por lo que muchos niños o jóvenes no ingresan a la escuela; también sucede que por cuestiones económicas, el padre solo manda la hijo a recibir la educación básica obligatoria, habiendo un índice de matrícula más bajo en niveles medio superior y superior; y en casos extremos, el padre solo manda hasta la primaria al hijo porque su economía no da para más y porque la matrícula que oferte su escuela no alcance a abarcar a todos los aspirantes. También, de acuerdo a la noticia que leí el 8 de septiembre, se dice que el índice de analfabetización que hay en nuestro país abarca una cifra considerable del 7% de la población, lo que nos deja claro que, así como en el periodo de tiempo analizado en este libro, sigue habiendo padres de familia que no le conceden el derecho ni ejercen la obligación de mandar a sus hijos a recibir como mínimo educación básica o tan solo la educación primaria para que sus hijos aprendan a leer y escribir, algo que podríamos pensar, con el avance que hay hoy en día, ya no existe, sin embargo es una realidad muy actual.
Además, como hemos visto, a pesar de que la demanda potencial haya tenido mejorías al paso de los años, siguen existiendo problemas como la falta de recursos económicos por parte de las escuelas para poder impartir una mejor educación, ya que siguen existiendo escuelas con un alto índice de rezago debido a que los recursos muchas veces sólo alcanzan para las escuelas que están en mejores condiciones, por lo que, a pesar de que el gasto para la educación por parte del gobierno en el periodo de tiempo que abarca el estudio del libro, dichos recursos no alcanzaron a llegar a las zonas marginadas donde las escuelas reclamaban mejores condiciones, haciendo más grande la distancia que había entre las escuelas más avanzadas con éstas, teniendo mejores posibilidades de educación los que se encontraran en un lugar más desarrollado.
También podemos recalcar que en esta investigación se observó que influye mucho la economía de los padres y su ocupación en el nivel de estudios que alcanzarían sus hijos, siendo que, los de mejor economía lograban terminar una carrera universitaria, y conforme iba bajando la economía, bajaba también el grado de escolaridad de los hijos.
Por último cabe mencionar que, como ya vimos en clase, las matrículas de los niveles básicos aumentaron conforme los años en que se volvieron obligatorios los niveles, así por ejemplo, hubo más niños matriculados en secundaria a partir de que esta se volvió obligatoria; y que el objetivo de expandir el sistema educativo para abarcar todas las zonas del país, no se logró como se esperaba a pesar de los esfuerzos que hicieron los gobiernos durante esos 12 años por lograrlo, lo que impidió que la escolaridad actuara como canal de movilidad social y equilibrio regional.

No pude publicar mis comentarios en los blogs de mis compañeros, pero aquí los dejo:


Arnold:

Coincido contigo en que la desigualdad que se ha venido dando en la educación ha propiciado que las condiciones de pobreza de la población no hayan mejorado desde el los dos sexenios analizados hasta ahora, pienso que si la educación básica que se imparte en zonas marginadas fuera mejor y se le dijera a los niños lo importante que es hoy en día el estudiar, los alumnos también se motivarían por seguir estudiando de más grandes.
En cuanto a tu resumen me pareció que si incluiste las ideas principales de los capítulos, solo algunas faltas de ortografía (acentos)y en algunas partes repites parte de una frase en la misma oración


Andrés:


No sé a qué te refieras al decir que está bien en tu último comentario, pero a mi me parece que aunque es bueno que quienn estudie más obtenga un mejor sueldo, si pensamos en la población con pobreza, sin recursos para obtener una buena educación, estaríamos hablando de una desigualdad de oportunidades en la que sólo se ven beneficiados los de las clases más altas.


Elizabeth:


En tu comentario al segundo capítulo sólo noté una síntesis de éste sin que digas cuál es tu postura ante lo que se menciona ahí, solo cuando mencionas la noticia, faltaría saber algo más sobre lo que te aportó el capítulo.


Gabriela:


Hay algunas faltas de ortografía, en cuanto a tu comentario al primer capítulo, creo que todos recordamos lo visto en clase porque este capítulo está muy ligado a las tablas de las matrículas que estuvimos graficando, además de que, como tu dices, menciona a las personas con pobreza que se ven más afectadas siempre, por la preferencia que se le ha dado a la educación en las zonas más desarrolladas del país.


Francisco


En tu opinión al capítulo III, te equivocaste al especificar de qué capítulo hablabas, y faltó que pusieras tu opinión relacionada a lo que hemos visto en clase y relacionarla con una de las noticias de tu bitácora. En cuanto a tu resumen, hay muy buena información!

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