viernes, 16 de diciembre de 2011

CAPÍTULO X: ALGUNAS IMPLICACIONES DE LA CALIDAD

En este último capítulo la autora señala que mejorar la calidad es un proceso que requiere de crítica, pero no se trata de decir que todo está mal de forma agresiva, sino más bien dicha crítica debe ser para hacer sugerencias, debe ser creativa y constructiva para lograr el mejoramiento de todos. Así mismo señala que para poder hacer críticas también debemos  tener apertura para reconocer las propias fallas, y para así poder mejorar nuestro desempeño.
A través de la pluralidad de ideas es posible encontrar con mayor facilidad mejores soluciones, lo cual se puede lograr a través de un ambiente de libertad, donde se exprese lo que se siente, se respeten las opiniones y visiones de los demás. Escuchar las opiniones de las personas que piensan diferente, permite analizar un problema de forma profunda, discutir sus implicaciones y sus causas, proponer soluciones, defender y argumentar sus implicaciones, todo esto con el fin de llegar a un consenso, el cual permitirá a mejorar la calidad.
Todo mejoramiento de la calidad debe ser en función del beneficiario, es por ello que dicha calidad debe buscar la relevancia, es decir, debe poner mayor énfasis en las habilidades que en los conocimientos.
Algunos aspectos que señala la autora en función con la calidad, son que se debe buscar que todos los estudiantes alcancen todos los objetivos que se han trazado en función de lo que deben aprender, independientemente de sus características y sus formas de aprender; se debe confiar en las capacidades de los alumnos para aprender, seguir estudiando, etc.; y que los docentes deben compartir sus experiencias con sus colegas, tanto sus compañeros de trabajo como con los de otras escuelas.

CONCLUSIÓN

LA CALIDAD ES ASUNTO DE RENDIR CUENTAS


Schmelkes concluye su libro diciendo que en las escuelas existe la necesidad de rendir cuentas de los resultados que se han logrado, la rendición de cuantas se realiza ante dos tipos de clientes: el sistema educativo y los padres de familia, siendo este último el que menor importancia se le da al intentar cumplir con sus exigencias, lo cual no debe ser así, pues como lo señala la autora, si se le da mayor importancia a los alumnos y a su aprendizaje se podrá cumplir tanto con el sistema educativo como con los padres de familia y los alumnos, ya que éstos son los principales beneficiarios. (Schmelkes, 1995:127)   

Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo X: Algunas implicaciones de la calidad. En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 65 -75). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).


OPINIÓN:
Concuerdo también con Sylvia Schmelkes en que se deben realizar análisis críticos a la educación que tenemos, con la finalidad de mejorar los detalles que estén entorpeciendo el aumento de la calidad educativa, que no sólo nos pongamos a ver todos los aspectos negativos de la educación y busquemos culpables, sino que por el contrario, sepamos dar buenas aportaciones a la mejora de ésta, saber dar nuestro punto de vista con base a la experiencia que hemos obtenido a lo largo de nuestra vida escolar, principalmente nosotros que con las jornadas de observación realizamos algunos análisis sobre las diferencias entre una modalidad y otra, así como sus deficiencias y virtudes, de esto podríamos sacar una nueva propuesta para mejorar la educación.
Este capítulo final también lo veo relacionado con la lectura: Características clave de las escuelas efectivas, porque nos habla de buscar estrategias para mejorar la calidad educativa, y  así como pide Sylvia que hagamos un análisis y aportemos nuevas ideas, Mortimore, lo hizo alguna vez también en compañía de varios investigadores que no se dedicaron a criticar la educación, sino que hicieron muy buenas recomendaciones para mejorar la calidad de la enseñanza.

CAPÍTULO IX: LA CALIDAD NECESITA LA PARTICIPACIÓN DE LA COMUNIDAD

Al inicio de este capítulo la autora señala que el mejoramiento de la calidad no es sólo asunto de la escuela, tanto maestros como padres de familia y alumnos deben involucrarse en el proceso de mejoramiento de la calidad, tomando como punto de partida que la escuela, la comunidad en general y los padres de familia tienen un propósito en común: una educación de calidad para todos.
            Es importante que la comunidad se involucre en la contribución al mejoramiento de la calidad de una escuela, porque existe una estrecha relación entre ellas, ya que la escuela es parte de la comunidad y a su vez ésta es parte de la escuela.
            La autora plantea que “una escuela estrechamente relacionada con su comunidad logrará mejores resultados de aprendizaje” entre sus alumnos (Schmelkes, 1995:104); pues señala que aunque en un país se tengan los mismos programas de estudio, las escuelas no tienen los mismos resultados, ya que cada escuela tiene su propia identidad, la cual está determinada por la comunidad a la que pertenece.
            Después de señalar la importancia que tiene la relación entre la escuela y la comunidad la autora propone cuatro ideas para lograr que los padres de familia se involucren en la escuela y el trabajo escolar de sus hijos, con la primera idea propone que desde el aula se debe relacionar la escuela con la comunidad, al conectar los conocimientos y habilidades que sus alumnos deben aprender con el contexto de la comunidad; involucrando a los padres de familia en las tareas de sus hijos; al invitar a miembros de la comunidad a compartir algún tema relacionado con la comunidad, a través de una clase; por último se deben identificar los problemas de aprendizaje que cada alumno tiene para pedir el apoyo de sus padres.
            Crear un ambiente que favorezca el aprendizaje es la segunda idea que propone Schmelkes para lograr el involucramiento de los padres, con ésta hace énfasis en que es importante orientar a los padres de familia para que ayuden a  propiciar situaciones acordes al proceso de aprendizaje de los alumnos. La orientación que se debe dar a los padres es en función de la importancia que tiene una buena alimentación, la higiene, la prevención de enfermedades, el desarrollo de los niños, un ambiente familiar estable y afectuoso y el apoyo familiar en las tareas escolares en el logro del aprendizaje de calidad. Dichas orientaciones se pueden lograr a través de juntas mensuales (Schmelkes, 1995:108).
            Como tercer punto, la autora señala que es importante solicitar el apoyo de los padres de los niños que tiene mayores problemas con su desempeño escolar, es decir, los padres de los niños rezagados, así mismo propone que si los padres no asisten a las reuniones para conocer la situación de sus hijos el profesor debe ir a la casa de los padres para solicitar su apoyo para ayudar a sus hijos.
            La última idea propuesta por Schmelkes es que los jóvenes también deben apoyar a los niños de primaria, organizando actividades relacionadas con el teatro, la música, el servicio comunitario, etc.
            Todas estas propuestas permiten hacer más fácil y enriquecedora la realización del trabajo académico, así como un proceso de aprendizaje de forma integral en los estudiantes.  

Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo IX: La calidad necesita la participación de la comunidad. En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 101 -116). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

OPINIÓN:

La participación de la comunidad es verdaderamente importante para mejorar la calidad de la educación, además de los padres de familia, y es que muchas de las personas que conforman la sociedad y no tienen hijos en la escuela, no ven la razón de cooperar para darle mantenimiento a las instalaciones de las instituciones públicas, a veces porque creen que ya no necesitarán de esa escuela, si sus hijos ya terminaron de estudiar, pero no toman en cuenta el beneficio que les está dando la escuela, porque es en ella donde se preparan todos los que posteriormente regresan a brindarle servicios a su comunidad, como son doctores, profesores, ingenieros, por mencionar algunos; y si hablamos de los padres de quienes sí admiten que tienen que asistir a la escuela, pero que comúnmente ocupan como pretexto su trabajo para no asistir, cuando a veces sí se puede, que pretenden que sea la escuela quien reeduque a sus hijos y que logre controlarlos e incluso disciplinarlos, cuando el objetivo principal de la educación es darle las herramientas cognoscitivas para  que pueda desenvolverse plenamente en un futuro como ciudadano.

Es por ello que me parece necesario motivar y exhortar no sólo a los padres de familia, sino también a la sociedad en general, para que aporten sus ideas en cuanto a la mejora de la escuela, además de que contribuyan a cuidar las instalaciones. Una vez más pude notar una estrecha relación entre este libro y la lectura de Mortimore, donde nos dice una característica muy similar a lo que se habla en este capítulo, la de colaboración hogar-escuela, donde se menciona que deben participar de manera activa en la escuela los padres de familia, y que tienen que involucrarse en actividades que ayuden a mejorar la salud de sus hijos, su bienestar, y sobre todo que reciban una buena educación.

CAPÍTULO VIII: LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD


En el presente capítulo, Sylvia Schmelkes comenta que la exigencia de calidad dentro de una institución educativa denota un problema, ya que esto implica que las cosas no están funcionando como debieran ser, por tal motivo el director debe poner especial atención a los requerimientos de calidad que se exigen, ya sea por parte de los padres de familia, los alumnos, los maestros, incluso si el mismo se da cuenta de que existe un problema, sin embargo, esto no debe quedarse en la simple detección del problema, sino que debe buscar la forma de dar respuestas a esa necesidad, a través del establecimiento de un plan de acción.
Si bien es cierto que el director es el responsable inmediato de buscar que la escuela que dirige brinde un servicio de calidad, no quiere decir que él solo debe diseñar un plan para poder resolver los problemas que hay dentro de su institución, más bien debe buscar la forma de que los demás miembros de la institución y sus beneficiarios se den cuenta de la problemática que se suscitó,  para involucrarlos dentro de la construcción del plan para solucionar dicho problema.
Ya que, si el director solicita el apoyo de los demás, éstos se sentirán tomados en cuenta, lo cual les permitirá determinar qué es lo que se está haciendo y qué se consigue con ello, con esto se podrá identificar lo que es necesario mejorar. Una vez identificadas con claridad las necesidades de calidad, se tienen que establecer normas y mecanismos que se deben seguir para cumplirlas, así como los resultados que se desean lograr para contribuir al mejoramiento de la calidad, todo esto con el propósito de brindar una mejor preparación a sus estudiantes.
El plan que se diseñe debe buscar la forma de evitar que se vuelva a repetir el problema, que la mejora sea pasajera y el problema se vuelva a presentar en mayor magnitud, es decir se deben evitar las variaciones: un ciclo escolar con estudiantes bien preparados y el otro con unos cuantos preparados. Para lograr esto se debe procurar que los procesos llevados a cabo a nivel institucional, que dieron resultados favorables, se realicen en un nivel más específico, por ejemplo dentro del aula.
Así mismo, para que el plan llevado a la práctica logre modificar los procesos que se plantearon al diseñarlo, se debe monitorear la forma de trabajo de los actores en sus labores diarias, todo esto con el fin de identificar los esfuerzos, las actitudes, la constancia y la capacidad crítica y el compromiso que tiene el personal con el logro de la satisfacción de necesidades de los beneficiarios de la institución, es decir, los alumnos.
            A través del monitoreo es posible realizar una evaluación, la cual debe permitir identificar si los procesos que se modificaron a través de la puesta en práctica del plan fue posible conseguir mejores resultados.
            Una vez que se identificó que la ejecución del plan dio los resultados que se esperaban, el director y su equipo deben establecer con claridad, los nuevos niveles en donde se debe llevar a cabo la ejecución del plan, para evitar repeticiones, así mismo se deben establecer nuevas reglas de comportamiento escolar, esto con la finalidad de iniciar un nuevo proceso de de mejoramiento. De acuerdo con la autora, el proceso que se describe en el presente capítulo es conocido como el “ciclo PHRA de la calidad total: planificar-hacer-revisar-actuar” (Schmelkes, 1995: 99).

Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo VIII: La planeación y la evaluación para la calidad. En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 89 -100). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

OPINIÓN:

Me parece que en este capítulo la autora menciona puntos muy importantes para la elaboración de un plan educativo enfocado a la mejora de la calidad  educativa, los cuales muchas veces no tomamos en cuenta, como por ejemplo, que siempre se espera que sea el director quien resuelva los problemas que se presentan en la escuela que tiene a cargo, sólo porque él es la autoridad designada, se cree que tiene la obligación de mantener el orden de la escuela, pero no tomamos en cuenta que, hay algunas veces en que el personal docente no lo apoya, los padres de familia comúnmente no se involucran tanto en la resolución de problemas, ellos únicamente van a saber si sacaron buenas calificaciones, pero no preguntan más allá de eso, por lo que al verse solo el director pierde las intenciones y entusiasmo con los que buscaba solucionar el problema y entonces puede llegar a caer en lo que también dice Sylvia en este capítulo, a crear un plan que quite el problema de momento y no que lo elimine por completo.

Es por eso que pienso conveniente que desde preescolar, se vayan implementando reglas más estrictas para lograr  que los padres se involucren dentro de las actividades escolares, así como que se motive la buena convivencia entre los docentes, que sea basada siempre en el respeto y la tolerancia entre ellos, para que así, de manera conjunta puedan apoyar al director en la toma de decisiones tan importantes como la resolución de un problema. Por último quiero comentar que este capítulo se relaciona mucho con la lectura de Mortimore, en la que vimos cómo, para que una escuela pueda ser de calidad, una de las características  indispensables es la colaboración de los docentes con el director para la toma de decisiones.

CAPÍTULO VII: LA CALIDAD CONDUCE AL MEJORAMIENTO CONTINUO DE LAS PERSONAS INVOLUCRADAS


Para que se logre tener calidad en una institución, es necesario que se interesen e involucren tanto docentes como directivos en la mejora de ésta, sobre todo poniendo el empeño necesario para que los alumnos aprendan lo suficientemente bien, evitando la apatía y dejando el desinterés a un lado, y así se puedan resolver problemas en la escuela de forma conjunta, buscando siempre la mejora de la escuela; para conseguir esto, se necesita tener una buena organización como equipo escolar, contar con una buena supervisión escolar
·         Los problemas no son de los docentes, sino del sistema:
Schmelkes, dentro de este capítulo, hace mención de que las fallas en la calidad no provienen de los profesores, sino del sistema que rige su escuela, pero ellos sí tienen la capacidad de solucionar los problemas que ésta presente, principalmente cambiando sus aspectos negativos junto con el director, buscando satisfacer las necesidades de sus beneficiarios, consiguiendo así mejorar la calidad de vida en el trabajo de ellos.
·         Lo importante en la calidad es la calidad de las personas:
Aquí, la autora hace una reflexión sobre cómo se ha llegado a desplazar la importancia de “producir personas de calidad” (Schmelkes, 1995: 81), por la creación de productos y materiales inertes, preocupándose más porque se vea presentable y bien hecho un material y olvidando al humano que tiene que ser educado, para que en su integración en la sociedad sea una persona con buena calidad educativa. Menciona que incluso cuando se gestionan apoyos para mejorar la calidad se brinda apoyo material y no cursos de actualización para docentes.
·         Lo más importante es la posibilidad de vivir los valores del compromiso, la responsabilidad y la solidaridad.
Schmelkes nos dice que para que nos podamos llegar a desarrollar necesitamos poseer los conocimientos suficientes, una vida digna y ser respetados y aceptados, lo cual va a poder ser posible en la búsqueda de la calidad y valores como la solidaridad, la responsabilidad y el compromiso.
·         Si nos desarrollamos como personas, podremos formar integralmente a nuestros alumnos:
Dentro de este apartado se encuentran enlistados ciertos valores que, según este libro, contribuirán en nuestro desarrollo personal de manera conjunta con el mejoramiento de la calidad, y los valores que sería adecuado generar en nuestros alumnos:
- Identidad: Es aquella que nos marca como pertenecientes a cierta escuela y basada en el respeto; para poder lograrla, se deben tomar en cuenta la participación creativa, la diversidad social y  la autoestima para poder tener una convivencia sana y unida, sin llegar a explicaciones.
- La libertad, la responsabilidad y el respeto al bien común: La autora señala que la libertad es ese derecho que se tiene para elegir, siempre y cuando se asuman las consecuencias de dichas elecciones, lo cual fomenta la responsabilidad, por lo tanto propone que en la escuela se promuevan más espacios de libertad para los estudiantes.
-La equidad y la justicia: La primera hace alusión a que todos tienen derecho a las mismas oportunidades, mientras que la segunda se refiere a brindar mayor apoyo a quien lo necesita más, promover situaciones de justicia, equidad, injusticia y desigualdad dentro de la escuela es la propuesta de la autora.
- La solidaridad y el compromiso: el compromiso es un valor que forma parte de la identidad colectiva, mientras que la solidaridad está fundada en la voluntad de apoyas a los que lo necesitan.
- La congruencia: este último valor es el que se identifica realmente en las conductas, tal como lo señala la autora, pues implica correspondencia entre la información, el conocimiento, el juicio, así como la elección. Dicho valor se pone en práctica dentro de la escuela cuando los procesos de conocimiento requieren de una construcción.
Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo VI: La calidad requiere liderazgo En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp.77-88). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).
OPINIÓN:
Dentro de este capítulo pude ver que Schmelkes habla sobre varios puntos que ya hemos analizado en clase en cuanto a calidad educativa, el primero es la unión de esfuerzos entre docentes y director, ambos mirando hacia el mismo lado, es decir, centrados en el mismo objetivo que debe ser impartir educación de calidad; además el punto que  ya hemos tratado en clase, sobre que se le culpa mucho al profesor por la baja calidad en la educación, argumentando que es él quien imparte mal las clases, que no le pone empeño a sus clases, pero no se dan cuenta que todo profesor debe seguir un plan de estudios, elaborado por autoridades superiores a él y que sólo las está acatando y que, por mucho que prepare sus clases, van a seguir faltando contenidos por enseñar, tal vez, como en la reforma que se hizo en secundaria, en la que nos disminuyeron las asignaturas, situación ajena totalmente al docente, pero aunque, como en mi caso, los profesores no se apegaron mucho a lo que indicaba la reforma, sí tuvieron que quitar muchos contenidos.
Este capítulo también se relaciona con la lectura de Mortimore, donde nos dice que la educación que se imparta debe ser de calidad, donde los alumnos puedan aprender bien lo que se les enseña para que lo sepan aplicar posteriormente, así como también dice que tanto profesores como director tienen que compartir un objetivo en común, que sea impartir educación de calidad.

CAPÍTULO VI: LA CALIDAD REQUIERE LIDERAZGO

·         El director debe ser líder:
Dentro de este capítulo Sylvia Schmelkes nos menciona que para lograr mayor calidad en la educación, el director representa un papel muy importante, ya que es quien debe apoyar y estimular el conocimiento, es decir, tiene que ser un líder para ésta; mediante su experiencia y compromiso, tiene que “motivar, facilitar y estimular el proceso de mejoramiento de la calidad” (Schmelkes, 1995: 65).
            Menciona también que él debe buscar involucrar a todo el personal que labore ahí, para que participen activamente en este proceso y se puedan realizar de mejor manera las cosas; además, es importante que conozca bien el funcionamiento de la escuela y se involucre en las actividades más relevantes de ella. Dice que según la filosofía de la calidad, el director tiene que aceptar que él es el problema, por no realizar sus funciones verdaderas, y que la clave de la calidad educativa empieza en un plan elaborado por él y que debe saber presentárselo a los maestros y motivarlos a llevarlo a cabo.
·         El director tiene que buscar que el docente esté orgulloso de su trabajo:
La autora nos dice en este apartado, que el director tiene que apoyar a los profesores para que mejoren sus técnicas de enseñanza, tiene que observarlos y decirles cómo y en qué mejorar, aconsejarlos, guiarlos al mejoramiento de su labor docente; a saber aprender de los demás y a retroalimentarse unos con otros para mejorar la calidad de la enseñanza-aprendizaje en el aula.
·         Un director se preocupa por investigar:
Con este subtema, Schmelkes pretende explicarnos la importancia que tiene la relación que establezca el director con los alumnos, padres de familia y directivos de otras instituciones (secundaria y bachillerato), principalmente en que le va a permitir saber satisfacer las necesidades educativas de sus alumnos, solucionar problemas y mejorar las fallas de la escuela, ya que, entre más informado esté el director sobre lo que sucede en el entorno escolar, podrá saber enfocar todos los datos para encontrar las causas de las fallas educativas, y con ello mejorar la calidad educativa.
·         Un director se preocupa por la formación en el trabajo:
Aquí nos dice que para poder mejorar la calidad, es necesario conocer las necesidades de los beneficiarios de la educación, pero sobre todo, saber hacer uso de la información en cuanto a la resolución de dificultades educativas, tomando en cuenta las metas que se han establecido a corto y mediano plazo, para aprender a “desarrollar la capacidad de crítica y autocrítica, y la creatividad” (Schmelkes, 1995: 69). Y es al director a quien menciona la autora, como el adecuado para saber si lo antes mencionado se está llevando a cabo o no, e incluso llegar a darse cuenta de quienes se salen del sistema, no alcanzan los estándares o los rebasan.
·         El director tiene dos responsabilidades: mantener y mejorar
Dentro de este subtema, la escritora de este libro nos aclara los deberes del director, donde dice que para poder mantener el mismo ritmo de mejora en la calidad educativa, el director debe crear, junto con los maestros reglas y metas que les permitan seguir avanzando en el mejoramiento de la calidad, y que, una vez logrados estos objetivos, deben replantearlos para no perder dicho ritmo o seguir con los mismos para mantenerse en ese mismo estándar de avance, y en cuanto a la mejora debe buscar aumentar sus logros obtenidos, que éstos sean cada vez mayores. Según Schmelkes, hay dos formas de conseguir mejorar: por medio de la innovación (cambio radical) y a través del mejoramiento continuo (cambio diario), y aunque nos dice que ambos métodos son útiles y necesarios, es más fácil hacer un cambio que vaya poco a poco a uno grande y repentino.
·         El director tiene dos funciones:
La primera función que en este libro se menciona la estimulante y de apoyo, la cual indica que el director tiene que asistir a la mejora de los procesos educativos, lograr que exista una buena relación entre docentes y alumnos, ayudar a que las estrategias de enseñanza-aprendizaje contribuyan al mejoramiento de los resultados en pro de una calidad educativa. En la segunda, nos menciona que el director se encargará de revisar los resultados y, con base a ellos, buscará la forma de mejorar los procesos para que estos resultados reflejen aumento en la calidad y no lo contrario.
Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo VI: La calidad requiere liderazgo En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 65 -75). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

OPINIÓN:
Concuerdo con Sylvia Schmelkes en este capítulo, principalmente en lo que dice sobre que el director es un actor fundamental en cuanto a mejora de la calidad educativa de una determinada institución, porque es quien tiene la capacidad de motivar, brindarle asesoría y apoyo a aquellos docentes que presenten dificultades en la enseñanza de algún tema, cuando sus alumnos han obtenido resultados bajos, o cuando tengan una duda. Además, como se menciona en el libro, no es necesario que el director cuente con demasiada preparación y estudios, puede no tener muchos estudios y, sin embargo realizar bien su trabajo, porque, así como leí en una noticia sobre el número de alcaldes analfabetas y sin terminar la educación básica, si tienen claro qué es lo que están haciendo, tener ganas de mejorar la educación en la institución a su cargo, ser emprendedor y activo, puede llegar a ser un mejor líder que quien, a pesar de sus estudios, muestre apatía y desinterés en cambiar la educación, con el fin de mejorarla cada vez más.
Este capítulo se relaciona con la lectura Características clave de las escuelas efectivas de Peter Mortimore, ya que en ésta se habla sobre el liderazgo que debe tener el director para poder llevar un buen orden dentro de la institución, crear un ambiente de trabajo en el que todos se apoyen y retroalimenten, además de que habla, al igual que en este libro, sobre la actitud activa que debe presentar el director, donde esté al pendiente de todo lo que pasa en el interior y exterior de la escuela, con el fin de saber utilizar esa información para averiguar posibles causas de un problema y cómo poder resolverlo.