En este último capítulo la autora señala que mejorar la calidad es un proceso que requiere de crítica, pero no se trata de decir que todo está mal de forma agresiva, sino más bien dicha crítica debe ser para hacer sugerencias, debe ser creativa y constructiva para lograr el mejoramiento de todos. Así mismo señala que para poder hacer críticas también debemos tener apertura para reconocer las propias fallas, y para así poder mejorar nuestro desempeño.
A través de la pluralidad de ideas es posible encontrar con mayor facilidad mejores soluciones, lo cual se puede lograr a través de un ambiente de libertad, donde se exprese lo que se siente, se respeten las opiniones y visiones de los demás. Escuchar las opiniones de las personas que piensan diferente, permite analizar un problema de forma profunda, discutir sus implicaciones y sus causas, proponer soluciones, defender y argumentar sus implicaciones, todo esto con el fin de llegar a un consenso, el cual permitirá a mejorar la calidad.
Todo mejoramiento de la calidad debe ser en función del beneficiario, es por ello que dicha calidad debe buscar la relevancia, es decir, debe poner mayor énfasis en las habilidades que en los conocimientos.
Algunos aspectos que señala la autora en función con la calidad, son que se debe buscar que todos los estudiantes alcancen todos los objetivos que se han trazado en función de lo que deben aprender, independientemente de sus características y sus formas de aprender; se debe confiar en las capacidades de los alumnos para aprender, seguir estudiando, etc.; y que los docentes deben compartir sus experiencias con sus colegas, tanto sus compañeros de trabajo como con los de otras escuelas.
CONCLUSIÓN
LA CALIDAD ES ASUNTO DE RENDIR CUENTAS
Schmelkes concluye su libro diciendo que en las escuelas existe la necesidad de rendir cuentas de los resultados que se han logrado, la rendición de cuantas se realiza ante dos tipos de clientes: el sistema educativo y los padres de familia, siendo este último el que menor importancia se le da al intentar cumplir con sus exigencias, lo cual no debe ser así, pues como lo señala la autora, si se le da mayor importancia a los alumnos y a su aprendizaje se podrá cumplir tanto con el sistema educativo como con los padres de familia y los alumnos, ya que éstos son los principales beneficiarios. (Schmelkes, 1995:127)
Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo X: Algunas implicaciones de la calidad. En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 65 -75). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).
OPINIÓN:
Concuerdo también con Sylvia Schmelkes en que se deben realizar análisis críticos a la educación que tenemos, con la finalidad de mejorar los detalles que estén entorpeciendo el aumento de la calidad educativa, que no sólo nos pongamos a ver todos los aspectos negativos de la educación y busquemos culpables, sino que por el contrario, sepamos dar buenas aportaciones a la mejora de ésta, saber dar nuestro punto de vista con base a la experiencia que hemos obtenido a lo largo de nuestra vida escolar, principalmente nosotros que con las jornadas de observación realizamos algunos análisis sobre las diferencias entre una modalidad y otra, así como sus deficiencias y virtudes, de esto podríamos sacar una nueva propuesta para mejorar la educación.
Este capítulo final también lo veo relacionado con la lectura: Características clave de las escuelas efectivas, porque nos habla de buscar estrategias para mejorar la calidad educativa, y así como pide Sylvia que hagamos un análisis y aportemos nuevas ideas, Mortimore, lo hizo alguna vez también en compañía de varios investigadores que no se dedicaron a criticar la educación, sino que hicieron muy buenas recomendaciones para mejorar la calidad de la enseñanza.