viernes, 16 de diciembre de 2011

CAPÍTULO VIII: LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD


En el presente capítulo, Sylvia Schmelkes comenta que la exigencia de calidad dentro de una institución educativa denota un problema, ya que esto implica que las cosas no están funcionando como debieran ser, por tal motivo el director debe poner especial atención a los requerimientos de calidad que se exigen, ya sea por parte de los padres de familia, los alumnos, los maestros, incluso si el mismo se da cuenta de que existe un problema, sin embargo, esto no debe quedarse en la simple detección del problema, sino que debe buscar la forma de dar respuestas a esa necesidad, a través del establecimiento de un plan de acción.
Si bien es cierto que el director es el responsable inmediato de buscar que la escuela que dirige brinde un servicio de calidad, no quiere decir que él solo debe diseñar un plan para poder resolver los problemas que hay dentro de su institución, más bien debe buscar la forma de que los demás miembros de la institución y sus beneficiarios se den cuenta de la problemática que se suscitó,  para involucrarlos dentro de la construcción del plan para solucionar dicho problema.
Ya que, si el director solicita el apoyo de los demás, éstos se sentirán tomados en cuenta, lo cual les permitirá determinar qué es lo que se está haciendo y qué se consigue con ello, con esto se podrá identificar lo que es necesario mejorar. Una vez identificadas con claridad las necesidades de calidad, se tienen que establecer normas y mecanismos que se deben seguir para cumplirlas, así como los resultados que se desean lograr para contribuir al mejoramiento de la calidad, todo esto con el propósito de brindar una mejor preparación a sus estudiantes.
El plan que se diseñe debe buscar la forma de evitar que se vuelva a repetir el problema, que la mejora sea pasajera y el problema se vuelva a presentar en mayor magnitud, es decir se deben evitar las variaciones: un ciclo escolar con estudiantes bien preparados y el otro con unos cuantos preparados. Para lograr esto se debe procurar que los procesos llevados a cabo a nivel institucional, que dieron resultados favorables, se realicen en un nivel más específico, por ejemplo dentro del aula.
Así mismo, para que el plan llevado a la práctica logre modificar los procesos que se plantearon al diseñarlo, se debe monitorear la forma de trabajo de los actores en sus labores diarias, todo esto con el fin de identificar los esfuerzos, las actitudes, la constancia y la capacidad crítica y el compromiso que tiene el personal con el logro de la satisfacción de necesidades de los beneficiarios de la institución, es decir, los alumnos.
            A través del monitoreo es posible realizar una evaluación, la cual debe permitir identificar si los procesos que se modificaron a través de la puesta en práctica del plan fue posible conseguir mejores resultados.
            Una vez que se identificó que la ejecución del plan dio los resultados que se esperaban, el director y su equipo deben establecer con claridad, los nuevos niveles en donde se debe llevar a cabo la ejecución del plan, para evitar repeticiones, así mismo se deben establecer nuevas reglas de comportamiento escolar, esto con la finalidad de iniciar un nuevo proceso de de mejoramiento. De acuerdo con la autora, el proceso que se describe en el presente capítulo es conocido como el “ciclo PHRA de la calidad total: planificar-hacer-revisar-actuar” (Schmelkes, 1995: 99).

Schmelkes, Sylvia (1995). Capítulo VIII: La planeación y la evaluación para la calidad. En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 89 -100). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

OPINIÓN:

Me parece que en este capítulo la autora menciona puntos muy importantes para la elaboración de un plan educativo enfocado a la mejora de la calidad  educativa, los cuales muchas veces no tomamos en cuenta, como por ejemplo, que siempre se espera que sea el director quien resuelva los problemas que se presentan en la escuela que tiene a cargo, sólo porque él es la autoridad designada, se cree que tiene la obligación de mantener el orden de la escuela, pero no tomamos en cuenta que, hay algunas veces en que el personal docente no lo apoya, los padres de familia comúnmente no se involucran tanto en la resolución de problemas, ellos únicamente van a saber si sacaron buenas calificaciones, pero no preguntan más allá de eso, por lo que al verse solo el director pierde las intenciones y entusiasmo con los que buscaba solucionar el problema y entonces puede llegar a caer en lo que también dice Sylvia en este capítulo, a crear un plan que quite el problema de momento y no que lo elimine por completo.

Es por eso que pienso conveniente que desde preescolar, se vayan implementando reglas más estrictas para lograr  que los padres se involucren dentro de las actividades escolares, así como que se motive la buena convivencia entre los docentes, que sea basada siempre en el respeto y la tolerancia entre ellos, para que así, de manera conjunta puedan apoyar al director en la toma de decisiones tan importantes como la resolución de un problema. Por último quiero comentar que este capítulo se relaciona mucho con la lectura de Mortimore, en la que vimos cómo, para que una escuela pueda ser de calidad, una de las características  indispensables es la colaboración de los docentes con el director para la toma de decisiones.

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