domingo, 13 de noviembre de 2011

"Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas" Sylvia Schmelkes

Introducción:

Cómo entender la calidad de la educación

  El verdadero cambio de nuestra educación es asunto de cada escuela, de las personas que ahí trabajan, y de las relaciones que éstas establezcan entre sí con los alumnos y la comunidad a la que sirven.

  El Sistema Educativo de América Latina ha avanzado en su capacidad de ampliar la cobertura, matrícula, disminuir el analfabetismo, aumentar la escolaridad promedio, pero sin avanzar en la calidad de los aprendizajes; con las desigualdades entre países y sus regiones, la crisis de los 80´s y la disminución de los recursos destinados a la educación provocó que la educación se deteriorara.  
   La calidad que busca la educación básica es la capacidad de proporcionar a los alumnos el dominio de los códigos culturales básicos, capacidades de participación democrática y ciudadana, de resolver problemas y aprender; así como el desarrollo de valores y actitudes; como lo establece la Declaración Mundial de Educación para Todos.
   No podemos aspirar a lograrlo a través de medidas de política educativa estandarizadas y uniformes para las escuelas, ya que son incapaces de asegurar calidad de manera equitativa, la educación verdadera es la que ocurre en el interior de cada sala de clases, su calidad depende de la calidad de las relaciones que se establezcan entre las personas que ahí laboran, con alumnos y  su comunidad. Para hacerlo se basa en la filosofía de la calidad total. Considerando a la escuela como una organización prestadora del servicio educativo básico, sabemos que no está aislada, depende de un sistema educativo más amplio y de éste consigue recursos y apoyos, pero también constreñimientos y limitaciones. Es mucho lo que se puede hacer desde el propio plantel escolar por mejorar la calidad educativa.
   Lo anterior requiere convencimiento y voluntad de cambiar, no se trata de hacer grandes cambios, sino pequeñas mejoras en todas las áreas, con la participación de todos los agentes educativos; necesitamos creer que la falta de calidad es un problema social que genera una persona suspicaz o sumisa, propicia el cinismo y la frustración colectiva; además de convencernos de que de nosotros depende la lucha contra este problema.

 Referencia:

Schmelkes, Sylvia (1995). Introducción: Cómo cambiar la calidad de la educación. En Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 11 - 16). México, D.F.: SEP (Biblioteca para la actualización del maestro).

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